El ácido graso con mayor actividad antiinflamatoria directa del espectro omega 3. Compite con el ácido araquidónico (omega 6) por las enzimas ciclooxigenasa y lipoxigenasa, reduciendo la producción de prostaglandinas y leucotrienos proinflamatorios. Es el precursor de las resolvinas de serie E, que activan activamente la resolución de la inflamación (no solo la frenan).
Efectos documentados: reducción de triglicéridos séricos, modulación de la inflamación asociada al estado de ánimo (depresión/ansiedad), protección endotelial y mejora de la recuperación muscular post-esfuerzo.