No todo el magnesio que tomas llega a donde necesitas. La diferencia entre un suplemento que funciona y uno que no la determina la forma del magnesio, no la cantidad en la etiqueta. Estos son los 5 criterios que marcan la diferencia:
1. La forma importa más que la cantidad. El óxido de magnesio es el más barato y el más vendido. Tiene un 60% de magnesio elemental en peso pero se absorbe entre un 4% y un 12%. El resto lo expulsa el cuerpo sin usar. El bisglicinato, el malato y el taurinato tienen biodisponibilidad del 40 al 80% y no causan efectos laxantes.
2. No todos los magnesios llegan al mismo sitio. Cada forma tiene un destino fisiológico distinto: músculo, mitocondria o sistema nervioso central.
3. Los ingredientes de referencia tienen estudios propios. Malato Albion es el estándar mundial en quelatos minerales, con décadas de investigación independiente publicada sobre absorción y eficacia. ATA Mg es una forma de nueva generación con evidencia específica sobre su capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica, algo que el bisglicinato convencional solo hace de forma limitada.
4. La dosis elemental real, no el peso del compuesto. Un bote puede poner 500 mg de bisglicinato de magnesio y contener solo 50 mg de magnesio elemental. Lo que importa es el magnesio elemental que llega al organismo. Triple Magnesio aporta unos 250 mg de magnesio elemental por dosis diaria, dentro del rango clínicamente validado de 200 a 400 mg al día.
5. La vitamina B6 no es decorativa. La B6 es cofactor en la síntesis de serotonina, GABA y dopamina. Además mejora la absorción intracelular del magnesio. A 200% del VRN, es decir 2,8 mg, la dosis de Triple Magnesio tiene efecto real sobre la función neurológica, no es una cantidad simbólica para incluirla en el etiquetado.